Generalidades Monarca del sur
Danaus erippus
Espejitos
Agraulis vanillae maculosa
Enrolladora
Quinta cannae

Arriba: Posibles macho y hembra. En realidad no sé distinguirlos en esta especie, pero se supone que las hembras tienen más marcas negras en las alas, por lo que la mariposa de la izquierda podría ser una. Las fotos, de todas formas, ilustran bien la variabilidad del dibujo que tienen las espejitos.

Izquierda: El nombre común de esta especie viene de las manchas plateadas que tiene la mariposa en la parte de abajo de las alas, que son como pedacitos de espejo.

Las espejitos son mariposas de tamaño mediano que suelen visitar los jardines en los días de sol. La especie está extendida desde la Patagonia hasta América del Norte, así que casi todo el continente las conoce de vista. Viven algunos meses.

Pasión por la pasionaria

Una característica importante de las mariposas espejitos es que dependen de las enredaderas llamadas «pasionarias» para la alimentación de sus orugas. En esta región están muy ligadas al mburucuyá (Passiflora caerulea), una pasionaria nativa que crece casi en cualquier parte. Al comer estas plantas, las orugas producen en su organismo cianoglucósidos que luego se transfieren a las crisálidas, a las mariposas e incluso a los huevos que estas ponen. La finalidad de tener estas sustancias químicas en el cuerpo es desalentar a los pájaros que comen mariposas y orugas. Los cianoglucósidos le dan a las orugas y mariposas espejitos un sabor muy amargo, por lo que los pájaros que las prueban una vez no quieren intentarlo de vuelta. El color anaranjado estridente de las mariposas espejitos también ayuda a que las recuerden y funciona como aviso de que son desagradables (coloración aposemática o de advertencia).

El botón de abajo te lleva a una página con más detalles y fotos de estas plantas.

Vida y obra

Si bien he visto desarrollarse a las espejitos sobre las pasionarias desde el huevo hasta la mariposa, nunca las crié en casa durante todo su ciclo, así que tal vez no dé tantas precisiones como con otras especies. De todas formas, el modo de cría debería ser similar al de las mariposas monarca, salvo que la comida de las orugas será diferente.

El motivo para no haberlas criado en casa es que el mburucuyá es fácil de conseguir gratis (crece en cualquier baldío), facilísimo de tener en un jardín y, encima, las mariposas espejitos lo localizan infaliblemente. Así que hasta ahora me limité a mirar su ciclo de vida sobre la planta.

Pero vamos al ciclo de la espejitos. Todo empieza cuando una mariposa espejitos hembra se acerca a la enredadera y comienza a dejar huevitos sobre ella, uno por acá y otro por allá. Pueden ir sobre las hojas, sobre los tallos o sobre los zarcillos de la planta; son amarillos y de unos 2 mm de altura, más altos que anchos y con estrías horizontales y verticales, como choclos en miniatura (¡en serio! Mirá la foto de la derecha).

Las orugas que salen de estos huevitos tienen ya desde chiquitas una pinta muy sospechosa, porque están cubiertas de espinas negras, como si fueran urticantes. Pero es un engaño: son inofensivas. Llevan una vida más o menos como la de las demás orugas, comiendo un rato, descansando otro rato y haciendo una muda de piel de vez en cuando.

Cuando la oruga ya llegó a su tamaño máximo, deja de comer y busca un lugar donde colgarse para convertirse en crisálida. En esa búsqueda puede caminar bastante y alejarse de la planta donde estuvo alimentándose, de manera que finalmente puede formar una crisálida en cualquier parte. Igual que en el caso de la monarca, la crisálida de espejitos va sujeta por un montoncito de seda blanca que la oruga teje con esmero y del cual posteriormente se cuelga por la cola. Eventualmente la oruga colgada cabeza abajo hace una muda de piel, con lo que queda convertida en crisálida.

La crisálida de espejitos es un objeto de forma rara, parecido a una hoja seca que al marchitarse se enrolló sobre sí misma. Tiene la característica de que puede mover la parte que corresponde al abdomen, así que puede que en un momento la encontremos en una posición y luego en otra. No sé cuál es la finalidad de que tenga ese movimiento, pero puede que lo use para quitarse del sol directo o para desconcertar a algún depredador. Hay que investigarlo.

En algo así como una semana la crisálida comienza a volverse transparente y deja ver el dibujo y los colores de la mariposa que está dentro de ella. Eso es señal de que pronto se abrirá.

Como otras mariposas diurnas, las espejitos salen de la crisálida preferentemente a la mañana o temprano a la tarde, y aprovechan el sol de esas horas para extender las alas y acumular calor, aunque no es necesario que les dé el sol para que puedan desplegar las alas. Si estamos supervisando alguna de estas crisálidas en casa, tenemos que cuidar que la mariposa recién nacida pueda extender las alas sin que estas se choquen contra ninguna cosa, porque si se doblan mientras están extendiéndose se endurecerán con esa forma y ya no habrá forma de arreglarlas.

Otoño e invierno

En otoño, las mariposas espejitos parecen muy apuradas por formar pareja, y en los lugares donde van a asolearse se reúnen en cantidades llamativas. Probablemente se apuran a producir otra generación de oruguitas antes de que se les venga el invierno encima.

Las espejitos pueden continuar desarrollando su ciclo de vida en invierno, aunque seguramente, como en el caso de otras mariposas, el frío lo vuelve mucho más lento. Durante el invierno puede verse alguna oruga de esta especie, o alguna mariposa tratando de tomar sol, aunque tal vez estén poco activas o adormecidas. No creo que en esta época las mariposas puedan desovar, aunque las orugas sí tienen de qué alimentarse, porque la planta que comen tiene hojas todo el año.

Las orugas de la mariposa espejitos a veces se comen de tal forma a la pasionaria que no dejan casi nada. La planta vuelve a crecer, pero nadie dijo que no le moleste tanto abuso. Para empeorar las cosas, hay varias especies de mariposas —de la misma subfamilia que la espejitos— cuyas orugas se alimentan de pasionarias.

La pasionaria Passiflora misera, que vive en esta región, tiene un truco para que las mariposas espejitos y otras no le dejen tantos huevitos encima: sus hojas tienen unos puntos amarillos que parecen, precisamente, huevos de mariposa. Cuando llega una mariposa con la intención de desovar sobre la planta, ve que las hojas ya están ocupadas por estos falsos huevitos y elige otro lugar.

Parece ser que el truco funciona porque a estas mariposas no les gusta dejar huevos en hojas que ya los tengan. Supuestamente, si hubo otra mariposa que desovó allí antes, sus orugas nacerán antes y tendrán ventaja sobre las nuevas.

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