Generalidades Polilla imperial
Eacles imperialis opaca
Polilla
de la calavera
Citheronia brissotii meridionalis
Pavo real
Automeris naranja
Mariposa
de las chilcas
Rothschildia jacobaeae
Mariposa leopardo
Hypercompe indecisa
Esfinge de la vid
Eumorpha analis

Son unas maripositas nocturnas que están cubiertas por un atractivo diseño tipo animal print felino en tonos de gris. Como sus orugas se comen las plantas de los jardines y algunos cultivos, para algunas personas no son muy simpáticas, pero son fáciles de encontrar y tienen un ciclo de vida interesante de ver, así que desde el punto de vista educativo valen la pena. Además, son inofensivas.

Esta especie es nativa de Uruguay, Paraguay, el sur de Brasil y Argentina (hace poco se la empezó a ver también en la Patagonia, donde antes no se la había notado).

Como uno generalmente se encuentra con las orugas primero, voy a empezar por esa parte del ciclo.

Cepillos que caminan

Es común que las orugas de esta especie sean descubiertas en los jardines mientras se comen los pensamientos, las tradescantias o alguna otra planta. En primer lugar tengo que avisar que tienen varias primas parecidas, de la misma familia pero de otras especies. Sin embargo, por lo general esas orugas parecidas se crían de la misma forma, por lo que incluso cometiendo un error de identificación podemos tener éxito con la cría. Eso sí, muchas de las primas de la mariposa leopardo son maripositas marrones, algo más aburridas de ver, posiblemente del género Paracles.

La oruga de la mariposa leopardo está toda cubierta de cerdas rígidas, y nuestra primera reacción al verla puede ser pensar «gata peluda» y evitar tocarla por las dudas. En realidad es inofensiva. Las cerdas pinchan pero por el mismo hecho de ser rígidas; no tienen sustancias urticantes. Así que tocar una de estas orugas da una sensación parecida a la de pasar los dedos por las cerdas de un cepillo de dientes. Esos pelos rígidos, sin embargo, cumplen la función de disuadir a los animales que quieran comerse a la oruga.

Sus costumbres no se alejan de lo habitual: como todas las orugas, come mucho, toma una siesta y vuelve a comer, y solamente interrumpe esta rutina para hacer sus mudas de piel. Un comportamiento particular que tienen las orugas de mariposa leopardo es que, si se asustan, a veces se enroscan sobre sí mismas con las cerdas apuntando hacia afuera, formando un círculo pinchudo o «anillo del diablo», cosa que hacen también otras orugas de su misma familia.

Si es verde, se come

Alimentar a estas orugas es facilísimo, porque comen una variedad muy grande de plantas, aunque parecen preferir las plantas bajas y no leñosas. Por eso podemos darles lechuga y la comerán muy contentas. El único inconveniente que presenta alimentarlas con lechuga es que esta planta contiene mucho líquido, lo que hace que las orugas hagan cacas muy húmedas, que se deshacen. Para remediar esto podemos ofrecerles, en vez de lechuga, una planta menos húmeda, como radicheta o diente de león. El botón verde de la ficha de arriba a la derecha lleva a una página que te cuenta más sobre las plantas adecuadas.

El botón de abajo te cuenta algunas generalidades sobre cómo alimentar orugas. Hay que hacerle la salvedad de que si se alimenta a las orugas de mariposa leopardo con radicheta, capiquí u otras plantas tiernitas, es complicado crear algo así como un ramo de hojas de donde las orugas puedan sujetarse mientras comen, porque estas hojas blandas tienden a no mantenerse derechas; pero en todo caso se puede hacer un ramo de palitos y pinchar las hojas en ellos.

Un tapado de piel arriba de otro

Cuando estas orugas están por mudar de piel, dejan de comer y se quedan inmóviles durante hasta 3 días. Quién sabe por qué sus mudas de piel son tan trabajosas, pero bueno, ya estás avisado. Lo que sí no sé es cuántas mudas de piel hacen mientras están en estado de oruga.

Cuando una oruga esté recién mudada te vas a dar cuenta porque va a parecer que se convirtió en dos orugas, ya que justo detrás de ella estará la piel que recién mudó. Después de mudar, la oruga se va a quedar quieta hasta que sienta que puede seguir comiendo; hay que respetar ese descanso que se toma y no molestarla.

El capullo… o algo así

Generalmente, cuando estas orugas están a punto de pupar tienen un hambre tremendo e incluso, si las sostenemos en la mano, pueden mordernos para averiguar si somos comestibles (por suerte no lastiman). Cuando una de estas orugas ya grandes deja de comer y empieza a caminar sin parar, quiere decir que está buscando un lugar donde pupar, por lo que tenemos que facilitarle una buena cantidad de palitos con bastantes ramificaciones para que elija el lugar donde empezar a tejer un capullo. Pueden ser palitos plantados en un pinchaflores o en un poco de arena húmeda puesta en el fondo de un frasco, o sueltos y entrecruzados dentro de un recipiente, según lo que tengamos o lo que se nos ocurra. Lo importante es que la oruga tenga disponibles ramitas próximas entre sí.

Después de algunas horas veremos que la oruga está tejiendo algunos hilos de seda entre los palitos: en ese caso puede que haya elegido el lugar donde quiere pupar. Si es así, primero pondrá algunos hilos de seguridad delimitando el área de trabajo, y después se ubicará en el centro de ese área y empezará a tejer un capullo alrededor de su propio cuerpo.

Lo de «capullo» es por llamarlo de alguna forma, ya que lo que teje se parece más bien a una carpa semitransparente, bastante floja. La verdad es que esta especie no se gasta mucho haciendo capullos; otras especies parientes tejen hermosos capullos ovalados. Pero bueh. (A veces, incluso, la oruga ni siquiera termina de tejer paredes capaces de sostenerla y termina pupando en el suelo: una desprolijidad total.) Lo bueno es que, como la carpa que hace es medio transparente, podremos ver lo que pasa adentro.

Después de dos o tres días de quietud dentro de la carpa-capullo, la oruga hará su última muda de piel; veremos que de adentro de la piel de la oruga sale un bicho en forma de cápsula amarilla, que es la pupa. La pupa es de ese color porque su cáscara todavía no se endureció, pero luego de algunas horas se endurecerá y entonces será de color marrón rojizo oscuro. Lo usual es que la piel de la oruga no se desprenda del extremo inferior de la pupa, así que veríamos algo como lo que aparece en las fotos de la derecha.

La pupa no necesita ningún cuidado especial; se va a abrir para dejar salir a la mariposa luego de dos semanas.

Mariposas con animal print

Eventualmente se abrirá la cascarita de la pupa y de su interior saldrá una mariposa leopardo, que buscará subir por algún objeto para colgarse y extender sus alas. Para este fin puede que use simplemente los mismos palitos donde tejió el capullo.

Estas mariposas, como son nocturnas, de día están medio dormidas y se pueden manejar con facilidad, por ejemplo para fotografiarlas. (Ojo, puede que esto solo sea válido para el mismo día en que nacieron, y que después se vuelvan más voladoras.) Si se las molesta, expulsan por cada costado del tórax una gota de un líquido amarillento y de olor fuerte, parecido al olor fuerte que tienen algunas plantas. También pueden echar algo de meconio de color café con leche, que no hace nada salvo mojarnos un poco.

Nunca intenté alimentar a estas mariposas porque asumí que en estado adulto no comían nada, pero hace poco encontré un artículo científico donde se cuenta que se las alimentó con miel diluida en agua, así que puede que sea posible ofrecerles algo. Tampoco tuve hasta ahora oportunidad de ver si verdaderamente interrumpen su ciclo vital en invierno.

Para liberarlas, hay que tener en cuenta que recién van a entrar en actividad cuando haya poca luz o a la noche.

Las feromonas que usan las hembras de esta especie para atraer a los machos deben ser poderosas. A pesar de que yo no había visto antes ejemplares de mariposa leopardo en mi casa (no parece que las atraigan las luces, como a otras mariposas nocturnas), en dos oportunidades aparecieron mariposas machos de esta especie: la primera vino atraída por una hembra a punto de eclosionar, y la segunda cuando me puse a abrir capullos para retirar las pupas vacías que habían quedado adentro.

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